Vicente Montes: “En el siglo XXI compartir está en la naturaleza del ser humano.”

Director General de la Fundación Rafael del Pino.
"Redes y tecnologías para el bien común en la Era del desorden"

Director General de la Fundación Rafael del Pino, vicepresidente de la Asociación Española de Fundaciones, Patrono de AMREF Flying Doctors-Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2018-, Co-fundador y presidente de Liberdom y miembro del Consejo Editorial de la Revista Información Comercial Español

Redes y tecnologías para el bien común en la era del desorden. Reflexiones sobre los liderazgos ciudadanos y la acción colectiva en tiempos de conflicto y disrupción tecnología.

La sesión estuvo marcada por una reflexión tan ambiciosa como necesaria en tiempos de incertidumbre. Vicente Montes propuso un recorrido profundo y articulado por las nuevas formas de inteligencia y acción colectiva que emergen en un mundo fragmentado, digitalizado y en transformación constante.

Comunidades como forma natural de organización humana

Su intervención, más cercana a una invitación al pensamiento que a un simple repaso informativo, situó a las comunidades como el elemento más estable, aunque paradójicamente más frágil, de la organización humana. Y es que, como recordó desde el inicio, las comunidades no surgen por generación espontánea. Se activan a partir de una serie de condiciones, vínculos y estímulos compartidos, y se sostienen por la voluntad constante de participar, articular y colaborar.

Montes introdujo la noción del número Dunbar para reforzar esta idea. Existe un umbral de complejidad en las relaciones humanas que tiende a reproducirse incluso en sistemas contemporáneos. Este dato, lejos de ser una anécdota, le sirvió para introducir la tensión entre lo natural y lo artificial, entre las estructuras distribuidas, que funcionan como redes celulares, y las centralizadas, más propias de jerarquías formales. Su intervención defendió que, en realidad, la comunidad es la unidad básica de resistencia y de inteligencia humana, y que en su seno se despliega todo el potencial de una acción con sentido.

Tecnologías intelectuales y redes cívicas: una nueva inteligencia compartida

Frente a la narrativa dominante que otorga a la tecnología un papel casi redentor, Vicente Montes planteó un enfoque más matizado y exigente. Recordó que toda tecnología, por avanzada que sea, no es más que una manifestación de la voluntad humana, y que solo tiene valor en la medida en que complementa o amplía nuestras capacidades de forma equitativa. Este análisis lo condujo a presentar la clasificación de las llamadas tecnologías intelectuales, aquellas que expanden nuestras capacidades cognitivas: desde la posibilidad de almacenar memoria o compartir conocimientos hasta el uso de algoritmos que nos ayudan a pensar con mayor precisión. A partir de aquí, la conversación se desplazó hacia un territorio más complejo, el de la inteligencia artificial colectiva, donde humanos y máquinas interactúan con el objetivo de generar un pensamiento más objetivo y menos sesgado.

No obstante, el objetivo final no es sustituir capacidades humanas, sino amplificarlas a través de una interdependencia saludable y consciente. En este punto, la figura del “sharismo” cobró fuerza como metáfora del tiempo actual. Esta lógica del compartir, sustento de muchas de las plataformas digitales actuales, no se reduce a la transferencia de datos, sino que configura un nuevo poder basado en la apertura, la colaboración y el propósito común. Desde esta perspectiva, Montes planteó que la verdadera disrupción no está en la tecnología en sí, sino en cómo reorganiza nuestra manera de pensar, decidir y actuar juntos.

Claves: la acción colectiva como respuesta en tiempos de disrupción

La parte final de la sesión abordó el contexto más amplio que da sentido a esta transformación. Nos encontramos, como señaló el ponente, en plena era del desconcierto. Un tiempo donde los equilibrios geopolíticos se alteran, donde la democracia se ve amenazada por dinámicas autoritarias y donde la disrupción digital reconfigura la realidad a una velocidad difícil de asimilar. Ante este panorama, Montes defendió que el rearme cívico se convierte en una necesidad urgente. Es decir, activar redes ciudadanas capaces de articular una respuesta colectiva a través de plataformas digitales, estructuras descentralizadas y nuevos modelos organizativos como las DAO (Organizaciones Autónomas Descentralizadas).

Esta propuesta se aleja del idealismo y reconoce la complejidad inherente a las comunidades. Montes insistió en que estas son por naturaleza políticas, que el conflicto es parte de su dinámica y que su activación implica asumir roles, responsabilidades y límites. Subrayó además la importancia de distinguir entre red y comunidad: mientras la red es la infraestructura, la comunidad es el vínculo humano que le da sentido. Controlar completamente una comunidad es una ilusión, pero acompañarla, facilitarla y darle espacio sí es posible.

En definitiva, la sesión fue una invitación a pensar en el potencial transformador de la inteligencia colectiva, no como una fórmula mágica, sino como un proceso social, tecnológico y ético que exige intención, diseño y cuidado. Vicente Montes recordó que las soluciones que necesitamos no vendrán de estructuras rígidas ni de algoritmos milagrosos, sino del reencuentro con la capacidad humana de cooperar, construir y compartir con propósito. Un recordatorio valioso en una época en la que la tecnología parece tener todas las respuestas, pero en la que seguimos sin tener claras muchas de las preguntas esenciales.

Juan José Sánchez
Comunicador y alumno de la decimocuarta edición del Curso de Experto en Sostenibilidad e Innovación Social