Javier Gavilanes Hernández: “El desarrollo sostenible no se mide solo por lo que falta, sino por lo que somos capaces de construir juntos”

Jefe de la asistencia técnica internacional de ADELANTE 2
"Agenda 2030 para el desarrollo sostenible"

Jefe de la asistencia técnica internacional de ADELANTE 2 (www.adelante2.eu), un programa regional de la Unión Europea / Dirección General de Asociaciones Internacionales (DG-INTPA) para el fomento de la Cooperación Triangular entre Europa, América Latina y el Caribe.

Durante la exposición de Javier Gavilanes hemos hecho un pequeño viaje a través de la línea de tiempo, donde hemos podido echar la vista atrás en este recorrido histórico y comprender cómo hemos llegado hasta la situación actual.

Agenda 2030: un nuevo marco global para el desarrollo

Situándonos en los inicios del siglo XXI descubrimos un punto de inflexión en la forma en que el mundo entendía el progreso en ese momento.

Durante varias décadas, el desarrollo se medía fundamentalmente en términos puramente económicos: el crecimiento del PIB era sinónimo de éxito. Sin embargo, pronto descubrimos una verdad incómoda: El crecimiento económico por sí solo no ayudaba a eliminar las desigualdades ni garantizaba bienestar.

De los ODM a los ODS: una mirada integral al desarrollo humanoIniciamos nuestro recorrido situándonos en el año 2000 en la Cumbre del Milenio, la cual dio origen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Su objetivo era establecer una ruta global para combatir la pobreza extrema. Constaba de 8 objetivos, 21 metas y 60 indicadores, los cuales marcaron la agenda entre 2000 y 2015. Fue una iniciativa esencialmente enfocada en la erradicación de la pobreza, donde los países más desarrollados colaboraron con los más vulnerables.

En 2005, durante la Declaración de París, se crea la Declaración sobre la Eficacia de la Ayuda. Roma, París, Acra, Busán y México fueron hitos de esta global cada vez más estructurada. A su vez, conferencias como Monterrey (2002), Doha (2008), Addis Abeba (2015) y Sevilla (2025) consolidaron la Agenda de Financiación para el Desarrollo, centrada en los medios necesarios para hacer sostenible ese gran compromiso global.

Un hándicap es la recopilación de los datos de forma veraz. En 2012, por primera vez, el sistema estadístico internacional adoptó distintos mecanismos para obtener una visión global del progreso humano. En este instante aparece por primera vez la palabra “sostenible”.

Entre 2012 y 2015 se amplían los compromisos incluyendo la parte medioambiental. Durante la conferencia de Río +20 se crea un Grupo de Trabajo Abierto sobre Desarrollo Sostenible (Open Working Group, OWG) de la Asamblea General de la ONU. Este grupo realizó once consultas globales para definir un nuevo marco. España participó activamente y lideró una de ellas: hambre, seguridad alimentaria y nutrición.

En 2015 se aprobaron finalmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), junto con la Agenda de Financiación y el Acuerdo de París (COP21).

Los 17 ODS tal y como los conocemos hoy en día abarcan desde la erradicación de la pobreza (ODS 1) hasta la promoción de alianzas globales (ODS 17), pasando por la igualdad de género, la energía limpia, la justicia, las ciudades sostenibles y la acción climática. La Agenda 2030 se convirtió así en el único marco global que tiene el desarrollo sostenible como telón de fondo.

Gobernanza, rendición de cuentas y participación

Un mensaje central es que la Agenda 2030 no se reduce a “los 17 iconos”. Es, ante todo, una declaración política y ética, aprobada por consenso por los Estados miembros de la ONU, que se concreta en metas. Los indicadores se acordaron posteriormente y se organizan en niveles (globales, regionales y nacionales), alimentados por los sistemas estadísticos de cada país.

Cada Estado define su estrategia en función de las capacidades del mismo. La rendición de cuentas se realiza mediante los Exámenes Nacionales Voluntarios (Voluntary National Reviews). Los datos se presentan ante el Foro Político de Alto Nivel de Naciones Unidas; de esta manera se consigue favorecer la transparencia pública, la comparación entre pares y el aprendizaje mutuo entre países.

Cuando no se dispone de sistemas estadísticos sólidos, los organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) disponen de varias iniciativas para conseguir la recopilación y validación de datos en los países que se encuentran con esa necesidad. Por todo ello podemos destacar que más allá de las cifras, la Agenda 2030 invita a un cambio de paradigma: colocar a las personas en el centro y no centrarse en la persecución de una nota definitiva. Como ha señalado Javier durante la ponencia, “el desarrollo sostenible no se mide solo por lo que falta, sino por lo que somos capaces de construir juntos”.

Del compromiso global a la acción local

Uno de los retos es la implementación práctica de la Agenda 2030: adoptar los ODS implica un proceso de transformación organizativa, que puede resumirse en una hoja de ruta en siete fases para cualquier organismo interesado:

1. Sensibilización interna.

2. Diálogo con stakeholders.

3. Diálogo multiactor.

4. Priorización.

5. Planificación y presupuestación estratégica.

6. Medición y rendición de cuentas.

7. Difusión externa.

En definitiva, la Agenda 2030 nos ofrece un marco compartido para orientar el desarrollo humano sostenible. No es un sello o símbolo ni una apología: es una invitación a pensar en la complejidad, medir con mayor rigor y actuar con mayor coherencia, en función de lo que seamos capaces de construir en común.

 

Beatriz Caseiro Blanco
Alumna de la decimoquinta edición del Curso de Experto en Sostenibilidad e Innovación Social