Helena Redondo: análisis del nuevo paradigma regulatorio europeo y su impacto en la competitividad
Socia emérita de Deloitte
"La información de las empresas: pilar esencial para avanzar en sostenibilidad"

El pasado 21 de enero de 2026, Helena Redondo impartió una sesión magistral en el marco del Curso de Especialización en Sostenibilidad e Innovación Social (CESIS) de la Cátedra de Sostenibilidad Inditex-UDC, abordando la información corporativa de sostenibilidad como herramienta fundamental para la toma de decisiones, la competitividad y la construcción de confianza en los mercados.
Importancia de la educación financiera
La sesión comenzó con un ejercicio revelador: «Si tuvierais 10.000 euros para invertir, ¿qué haríais?» Las respuestas evidenciaron la necesidad imperativa de información para tomar decisiones fundamentadas. La información no es un ejercicio burocrático, sino el lenguaje mediante el cual las empresas explican cómo crean valor, gestionan riesgos y oportunidades, e interactúan con su entorno.
La necesidad de comprender el lenguaje financiero básico fue un mensaje recurrente a lo largo de la sesión. Las empresas expresan su realidad a través de cuentas anuales: balance (situación patrimonial), cuenta de pérdidas y ganancias (ingresos y gastos), estado de flujos de efectivo (movimientos de caja) y memoria (explicaciones sobre criterios contables). Sin esta alfabetización financiera básica, resulta imposible entender cómo los factores de sostenibilidad afectan realmente a las organizaciones.
Comprender los impactos, riesgos y oportunidades financieramente materiales requiere conocer los aspectos críticos y variables financieras de la organización. Este conocimiento posiciona al profesional como interlocutor válido dentro de la empresa y permite traducir cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza al lenguaje que realmente mueve las decisiones empresariales.
Gestión de la información: competitividad y confianza
La información corporativa de sostenibilidad cumple un doble papel estratégico que trasciende el mero cumplimiento regulatorio.
Como herramienta de competitividad, permite a los mercados diferenciar modelos de negocio, evaluar su resiliencia y asignar capital eficientemente. En un contexto donde los riesgos climáticos, sociales y de gobernanza afectan directamente a la viabilidad de las empresas, la información de calidad se convierte en ventaja competitiva. Los inversores, clientes y otros stakeholders premian a las organizaciones capaces de articular claramente cómo gestionan estos factores.
Como elemento de confianza, la falta de información fiable genera desconfianza sistémica; si ponemos el caso de la crisis de Enron como ejemplo, podemos concluir no se trataba solo de fraude contable, sino de quiebra del sistema de control, gobernanza y transparencia. La confianza en los mercados se sostiene sobre la calidad, comparabilidad y verificabilidad de la información corporativa.
La información no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para entender riesgos, oportunidades e impactos, para mejorar la gestión, para reforzar la confianza y sostener la competitividad. Informar bien es condición necesaria aunque no suficiente para construir modelos de negocio viables en un entorno cada vez más complejo e interdependiente.
Marco conceptual: materialidad, grupos de interés y cadena de valor
El marco europeo de información en sostenibilidad se articula sobre el concepto de doble materialidad, un cambio paradigmático respecto a la información financiera tradicional:
Materialidad financiera: cómo los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) afectan a la viabilidad financiera de la empresa.
Materialidad de impacto: cómo la actividad empresarial impacta en el medio ambiente y las personas.
Este enfoque bidireccional requiere analizar impactos, riesgos y oportunidades (IROs) a lo largo de toda la cadena de valor (upstream y downstream) y en diferentes horizontes temporales, reconociendo que ambas dimensiones están interrelacionadas y evolucionan en el tiempo.
Para determinar qué temas son materiales, se presentó una visión pragmática: el mapa de riesgos corporativo, el análisis sectorial, el benchmarking competitivo y las consultas con directivos clave suelen llevar a conclusiones similares a las de procesos de consulta masivos más complejos y costosos. Los temas materiales suelen estar bastante bien definidos por sector como por ejemplo en el caso de SASB.
En este punto es necesaria una distinción importante: usar el análisis de materialidad para decidir qué reportar difiere de usarlo para gestionar. Para la gestión de temas específicos con stakeholders concretos sí tiene sentido realizar análisis profundos y estadísticamente representativos.
Durante la sesión se ha hecho referencia a la importancia de la granularidad en los grupos de interés, ya que no todos los clientes, trabajadores o proveedores comparten los mismos riesgos, dado que las expectativas y los impactos son completamente diferentes.
Esta granularidad es esencial para entender realmente los riesgos e impactos materiales. Un análisis superficial que agrupe a todos los trabajadores o todos los proveedores en categorías homogéneas generará información poco útil y potencialmente engañosa.
Si analizamos la sostenibilidad de la organización sin incluir toda la cadena de valor, generamos información incompleta y comparaciones inválidas. Sectores como el energético, el textil y el alimentario muestran que una parte sustancial de los impactos se produce fuera del perímetro contable tradicional.
Durante la sesión se ha puesto como ejemplo la medición de las emisiones del alcance 3, las cuales debemos tener en cuenta para mostrar el verdadero impacto ambiental y social. Esto hace que compañías con modelos de negocio radicalmente diferentes parezcan comparables, cuando enfrentan riesgos totalmente distintos aspectos.
La cadena de valor es, por tanto, el perímetro real donde se materializan los riesgos e impactos de sostenibilidad. Limitarse al perímetro tradicional de consolidación financiera resulta insuficiente para entender la exposición real de una organización.
Evolución de la información de sostenibilidad: línea temporal
La Directiva de Información No Financiera (NFRD, 2014/95/UE) marcó el primer paso hacia la obligatoriedad de la información de sostenibilidad en Europa para empresas de interés público con más de 500 empleados. En España, la Ley 11/2018 amplió el alcance a empresas con más de 250 empleados y estableció verificación obligatoria, siendo una de las regulaciones más exigentes de Europa.
La Directiva de Información de Sostenibilidad Corporativa (CSRD, 2022/2464) representó un cambio radical:
– Ampliación del número de empresas afectadas (de 11.000 a 50.000 en Europa)
– Introducción del concepto de doble materialidad
– Obligación de utilizar los European Sustainability Reporting Standards (ESRS)
– Verificación obligatoria de la información
– Inclusión en el informe de gestión
Los European Sustainability Reporting Standards se organizan en:
Estándares transversales:
– ESRS 1 (requisitos generales) y ESRS 2 (información general sobre la empresa)
Estándares temáticos:
– Medioambientales (E1-E5): Cambio climático, Contaminación, Agua, Biodiversidad, Economía circular
– Sociales (S1-S4): Fuerza de trabajo propia, Trabajadores en cadena de valor, Comunidades afectadas, Consumidores
– Gobernanza (G1): Conducta empresarial
Concretamente, durante la sesión se ha hecho mención al ESRS E1 sobre cambio climático, ya que es especialmente complejo, requiriendo calcular el impacto financiero de los riesgos climáticos en diferentes horizontes temporales. Actualmente solo el 3 % de las compañías europeas ha informado del impacto financiero el primer año debido a la ausencia de metodologías consolidadas.
Marcos complementarios globales
IFRS Sustainability Standards: el marco global
Los IFRS Sustainability Disclosure Standards (desarrollados por el ISSB) se están adoptando como marco global fuera de Europa. La diferencia fundamental con los ESRS es que los IFRS se centran en la materialidad financiera cómo la sostenibilidad afecta a los inversores, mientras que los ESRS incorporan la doble materialidad.
El ISSB ha publicado estándares sobre información general (IFRS S1) y cambio climático (IFRS S2), con desarrollo lento de otros temas.
VSME: alternativa para pymes
La Voluntary Standard for SMEs (VSME), desarrollada por EFRAG, es una alternativa simplificada para pymes no sujetas a CSRD que necesitan responder a demandas de información de clientes o financiadores. Se centra en temas realmente materiales sin la complejidad de los ESRS completos, respondiendo a una realidad práctica: muchas pymes deben proporcionar información porque sus clientes grandes necesitan datos sobre su cadena de valor.
Actualidad regulatoria: Ómnibus y CSDDD
El paquete Ómnibus I (diciembre 2024) refleja el cambio en las prioridades políticas europeas tras las elecciones de 2024, donde la competitividad ha pasado a ser objetivo principal:
– Reducción del alcance: de empresas con más de 250 empleados a más de 1.000 empleados y 450 millones de euros de facturación.
– Simplificación de los ESRS: reducción del 61 % de los puntos de información (de más de 1.100 a un volumen más manejable).
– Mantenimiento de la verificación limitada.
Este cambio de rumbo evidencia la tensión entre ambición regulatoria y capacidad de implementación, reconociendo que el marco inicial podría haber resultado excesivamente oneroso para muchas empresas, comprometiendo la competitividad europea.
Incertidumbre regulatoria en España
La CSRD nunca llegó a trasponerse al ordenamiento jurídico español. El ICAC y la CNMV recomendaron en noviembre de 2024 que las empresas afectadas cumplan voluntariamente con los ESRS, añadan la información de la Ley 11/2018 y utilicen estándares de verificación adaptados del ISAE 3000.
Esta situación genera incertidumbre sobre qué marco aplicar exactamente y cómo interpretar las obligaciones de verificación, creando un panorama complejo para las empresas españolas que deben reportar.
CSDDD: de la información a la gestión
La Directiva de Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD) complementa el marco de reporting con obligaciones de gestión activa. No se limita a pedir información, sino que exige procedimientos de diligencia debida en derechos humanos y medio ambiente, con obligación de gestionar, prevenir y reparar impactos.
Su alcance inicial ambicioso se ha reducido significativamente: ahora se limita al primer nivel de la cadena de valor y aplica solo a empresas con más de 5.000 empleados y 1.500 millones de euros de facturación.
La CSDDD representa un salto cualitativo: no basta con informar sobre riesgos e impactos, es necesario demostrar que se han implementado sistemas de gestión efectivos para prevenirlos y mitigarlos. Esto convierte la sostenibilidad de aspiración informativa en obligación de gestión.
Verificación: normas de auditoría y niveles de aseguramiento
La verificación de la información de sostenibilidad es fundamental para construir confianza. Sin ella, la información carece de credibilidad y no puede cumplir su función en la toma de decisiones.
Estándares de verificación
La verificación evoluciona desde el estándar ISAE 3000 (International Standard on Assurance Engagements) hasta la adaptación europea CSRD Assurance Standard (pendiente de aprobación final). El ISAE 3000 ha sido el estándar de referencia para la verificación de información no financiera, proporcionando un marco general aplicable a diversos tipos de encargos de aseguramiento.
La CSRD establece requisitos específicos adaptados a la complejidad de la información de sostenibilidad, reconociendo que existen particularidades que requieren orientación específica más allá del marco general del ISAE 3000.
Verificación limitada versus aseguramiento razonable
La diferencia fundamental entre revisión limitada y aseguramiento razonable es el nivel de seguridad que proporciona el verificador:
– Verificación limitada (limited assurance):
El verificador realiza procedimientos menos exhaustivos y concluye en términos negativos: «No se han encontrado errores significativos que nos hagan creer que la información no se presenta razonablemente». Es un nivel de seguridad moderado, adecuado para información emergente donde aún no existen metodologías consolidadas.
– Aseguramiento razonable (reasonable assurance):
El verificador realiza procedimientos más extensos y exhaustivos, concluyendo en términos positivos: «En nuestra opinión, la información se presenta razonablemente en todos los aspectos materiales». Proporciona un nivel de seguridad alto, equivalente al de una auditoría financiera.
La CSRD establece verificación limitada como punto de partida, con previsión de evolucionar hacia aseguramiento razonable en el futuro. Esta transición gradual reconoce que muchas empresas están todavía desarrollando sistemas y procesos para generar información de sostenibilidad con la robustez necesaria para soportar aseguramiento razonable.
El proceso de verificación incluye: evaluación del análisis de materialidad, revisión de políticas y procedimientos de gestión, comprobación de datos y cálculos, evaluación de la coherencia de la información, y análisis de la presentación y divulgación. El verificador debe ser independiente y poseer competencias técnicas específicas en sostenibilidad, además de conocimientos de auditoría.
El Ómnibus mantiene la verificación limitada como estándar, aunque se revisa el calendario previsto para la evolución hacia aseguramiento razonable, reflejando el reconocimiento de la complejidad técnica y la necesidad de un período de maduración más largo.
Para ilustrar la aplicación práctica, se propuso analizar los informes de una compañía con experiencia consolidada que utiliza hasta siete estándares diferentes simultáneamente. Se sugirió examinar: evolución de la estructura de contenidos, marcos y estándares utilizados, análisis de materialidad, e información sobre verificación.
Conclusión
La sostenibilidad empresarial requiere una visión integradora que combine conocimiento financiero, comprensión de modelos de negocio, sensibilidad hacia impactos ambientales y sociales, y sólida comprensión del marco regulatorio en constante evolución.
La información corporativa de sostenibilidad no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para entender riesgos, oportunidades e impactos; para mejorar la gestión; para reforzar la confianza y sostener la competitividad. Informar bien es condición necesaria aunque no suficiente para construir modelos de negocio viables en un entorno cada vez más complejo e interdependiente.
Beatriz Caseiro Blanco
Alumna de la decimoquinta edición del Curso de Experto en Sostenibilidad e Innovación Social

