Germán García: “No hay sostenibilidad sin visión holística, ni circularidad, sin un sistema que funcione de principio a fin”

German García Ibánez. Responsable del Área de Materias Primas y Circularidad de Inditex.

Germán García

German García Ibánez (en el centro). Responsable del Área de Materias Primas y Circularidad de Inditex.

¿Cómo se construye una estrategia de sostenibilidad en una de las mayores empresas de moda del mundo? ¿Qué ocurre con la ropa cuando nadie la quiere ya? ¿Tiene sentido el análisis del ciclo de vida tal y como se mide hoy? Germán García Ibáñez, del departamento de sostenibilidad de Inditex, compartió en el CESIS una sesión profunda y honesta sobre cómo construir una estrategia de sostenibilidad en una de las compañías líderes en la industria de la moda.

La sesión partió de una pregunta concreta: ¿qué impacto tiene, en la práctica, una prenda de ropa a lo largo de toda su cadena de valor? A partir del ejemplo de una camisa de algodón, el ponente recorrió los diferentes eslabones del proceso productivo, desde el cultivo, la transformación de fibras, el proceso de fabricación, la logística, el uso y el fin de vida. Todo ello, subrayando la importancia de gestionar de forma integrada los aspectos ambientales y sociales.

De dos estrategias separadas a una visión integral

Durante varios años, las vertientes ambiental y social de la estrategia de sostenibilidad de Inditex se gestionaron de forma independiente. A partir de 2021, ambas dimensiones se unificaron bajo una misma arquitectura estratégica, con el propósito de generar un marco coherente que permitiera avanzar de manera simultánea en el cuidado del planeta y el bienestar de las personas.

Un ejemplo concreto de esta integración es el del algodón orgánico. Desde el punto de vista ambiental, la sustitución de pesticidas sintéticos mejora la salud del suelo y reduce la contaminación del agua; desde el punto de vista social, exige atender las condiciones económicas de los agricultores durante la transición.

Para abordar este desafío, Inditex colabora con otras marcas del sector, estableciendo mecanismos de compensación económica que permiten cubrir la diferencia de ingresos durante el periodo de conversión al cultivo ecológico.

El análisis del ciclo de vida

Germán García dedicó una parte significativa de la sesión al Análisis del Ciclo de Vida (ACV), herramienta científica que permite medir el impacto ambiental de un producto a lo largo de todas sus fases, considerando hasta dieciséis categorías de impacto. La herramienta representa una base sólida y rigurosa para la toma de decisiones en sostenibilidad.

No obstante, el ponente señaló que el ACV presenta limitaciones en su aplicación al sector textil que conviene conocer. Entre ellas, la dificultad para capturar impactos positivos como la biodiversidad generada por el cultivo ecológico o el arraigo rural; la escasez de datos fiables en algunas industrias; y la ausencia de parámetros como la durabilidad emocional de las prendas o el número real de usos a lo largo de su vida útil.

García Ibáñez ilustró estas limitaciones con un ejemplo contraintuitivo: en cómputo global de impacto ambiental, el poliéster puede arrojar resultados comparables o incluso menores que el algodón convencional en determinadas categorías, debido a la eficiencia del proceso industrial asociado. Este tipo de resultado, si no se interpreta con rigor metodológico, puede generar confusión en la comunicación a los consumidores

Fortalezas y oportunidades de mejora del ACV en textil

Lo que el ACV mide bien Oportunidades de mejora
16 categorías de impacto ambiental (ISO) Impacto positivo en biodiversidad y arraigo rural
Consumo de agua, energía y emisiones GEI Durabilidad emocional y número real de usos
Impacto de fabricación y logística Reciclabilidad real al final de la vida útil
Base científica estandarizada Datos completos en algunas industrias

La sesión abordó también los esfuerzos de la Comisión Europea por consensuar una etiqueta de impacto ambiental para productos textiles. El ponente valoró positivamente esta iniciativa, al tiempo que advirtió sobre su complejidad. Según García,  la metodología de medición debe ser rigurosa, reconocida y confiable para todos los actores, empresas, reguladores y consumidores, y su implantación requiere políticas complementarias que garanticen condiciones equitativas en el mercado.

El fin de vida de la ropa y la circularidad

Germán García compartió su experiencia directa en mercados de ropa usada en África, donde la ropa procedente de Europa y Norteamérica genera un ecosistema económico que proporciona sustento a miles de personas. Este mercado, de carácter informal y a menudo invisible para los sistemas de trazabilidad, plantea tanto oportunidades la extensión de la vida útil de las prendas como riesgos.

El ponente subrayó que la circularidad en el sector textil exige pensar de forma sistémica. Diseñar prendas pensando en su fin de vida, fomentar la reparación y la segunda mano, desarrollar infraestructuras de recogida y reciclaje que alcancen también al sur global, y asegurar que los materiales recuperados vuelvan a circuitos productivos de calidad. En la actualidad, el reciclaje químico de textiles que permite disolver fibras y regenerarlas como nuevas se encuentra en una fase incipiente: existen plantas operativas en Suecia y China, pero la escala necesaria para transformar el sector aún está lejos de alcanzarse.

Uno de los mensajes más directos de García Ibáñez fue que el problema del fin de vida textil es sistémico y no puede resolverse desde la acción individual de una sola empresa. La colaboración entre marcas, la inversión pública en infraestructuras de reciclaje, la regulación adecuada como los sistemas de responsabilidad extendida del productor, ya presentes en el sector del plástico y la educación del consumidor, son condiciones necesarias para avanzar hacia un modelo circular viable.

Adaptarse sin rendirse

En un contexto de cambios en el entorno político y cultural, el experto reflexionó sobre cómo mantener la ambición en sostenibilidad.

Germán García, desde su experiencia, hizo suya esta reflexión: los extremos pueden provocar rechazo, mientras que un enfoque equilibrado, integrado en la lógica del negocio y abierto al diálogo, permite avanzar de forma más efectiva y duradera.

“La sostenibilidad que genera impacto duradero, es la que se integra en el corazón de la empresa y sabe adaptarse al contexto”, señaló.

García Ibáñez subrayó que la circularidad actúa como enfoque transversal. Reducir el uso de materias primas vírgenes, diseñar para que las prendas duren más y sean fáciles de reciclar, extender su vida útil mediante reparación y segunda mano, y cerrar el ciclo con reciclaje cuando ya no haya más usos posibles. Todo ello sostenido por un modelo de negocio viable.

 

Conclusión

“No hay sostenibilidad sin visión holística, ni circularidad sin un sistema que funcione de principio a fin”, concluyó Germán García.

La sesión ofreció una visión profunda, honesta y fundamentada de los retos y aprendizajes de construir sostenibilidad a escala empresarial. Más allá de los objetivos y herramientas específicos, el mensaje central fue que la formación en sostenibilidad es imprescindible, pero la capacidad de integrar esas prácticas en la realidad del negocio, de adaptarse con pragmatismo y de actuar con visión sistémica resulta igualmente determinante para generar impacto duradero.

 

Autora de la crónica: Beatriz Caseiro Blanco