Belén Varela: “La Directiva contra el Greenwashing implica que se explique una metodología en la medición y medidas”
Responsable de información No Financiera en el Departamento de Sostenibilidad del Grupo Inditex.
"Transparencia y rendición de cuentas"
Responsable de información No Financiera en el Departamento de Sostenibilidad del Grupo Inditex. Desde abril de 2022 Belén Varela es miembro del EFRAG Sustainability Reporting Technical Expert Group (EFRAG SR TEG).

Transparencia y rendición de cuentas: Información no financiera y de sostenibilidad
Belén Varela ofreció una exposición completa y estructurada que se propuso responder, no sin ambición, a la pregunta sobre qué es la información no financiera y por qué debe importar, tanto a quienes gestionan como a quienes trabajan en una organización. Lejos de quedarse en definiciones de manual, Varela optó por recorrer los marcos normativos, desafíos operativos y criterios técnicos que configuran actualmente el campo del reporte en sostenibilidad. Y lo hizo desde su posición, no solo como profesional en una de las empresas españolas con mayores obligaciones de reporte, sino también como integrante de un órgano técnico europeo que da forma a las normas del futuro inmediato.
Desde el arranque, quedó claro que Varela no buscaba ofrecer una respuesta estática, sino situar al público frente a un escenario de transformación. El concepto de información no financiera explicó, se refiere a datos vinculados a los aspectos medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y aunque durante años se consideró un ámbito marginal en los informes corporativos, hoy representa un eje central en la toma de decisiones estratégicas, regulatorias y de inversión. En efecto, esta información busca medir no lo que la empresa gana, sino cómo lo gana, y qué impacto tiene ese proceso en el entorno social y ambiental. Bajo esta perspectiva, cobra sentido que cada vez más inversores, reguladores y hasta empleados exijan mayor transparencia, metodologías sólidas y marcos comparables que les permitan interpretar riesgos y oportunidades a medio y largo plazo.
El núcleo de su intervención giró en torno a los desafíos que enfrentan las empresas en la obtención y validación de estos datos. Varela no ocultó las dificultades: desde la trazabilidad en cadenas de suministro globalizadas, donde materiales como el algodón pueden provenir de múltiples orígenes, hasta los retos tecnológicos que supone garantizar la veracidad de la información que llega desde proveedores dispersos y con distinto grado de control. En este sentido, mencionó los esfuerzos en curso, como la implementación de tecnologías como blockchain, que intentan ofrecer garantías de integridad en entornos cada vez más complejos. Subrayó también la importancia de distinguir entre lo relevante y lo accesorio: demasiada información puede, paradójicamente, ocultar lo verdaderamente importante.
Metodología del reporte y doble materialidad
Esta preocupación por la utilidad del dato conecta con la evolución normativa. Varela repasó con precisión el fracaso parcial de la Ley 11/2018, que, al no lograr el nivel esperado de estandarización y profundidad, dio paso a la actual Directiva Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD). Frente a este nuevo marco europeo, el papel del, European Financial Reporting Advisory Group (EFRAG), se ha reforzado como institución clave en la elaboración de los Estándares Europeos de Información sobre Sostenibilidad (ESRS), que ya comienzan a exigir a las empresas un enfoque más robusto y coherente en la divulgación de información sobre sostenibilidad. Sin embargo, también señaló cómo el desarrollo normativo está siendo acompañado por propuestas de simplificación, como el “paquete ómnibus”, que busca relajar ciertas exigencias, por ejemplo, ampliando los umbrales de aplicación o limitando la información a recabar en las cadenas de valor, ante la complejidad que supone su implementación inicial.
A pesar de la abundante normativa, Varela advirtió que la presión no proviene solo del regulador. De hecho, destacó cómo los inversores son probablemente los actores más influyentes en esta transformación, al condicionar sus decisiones de capital a la calidad del desempeño ESG. A esto se suman las demandas de los propios empleados, los consumidores y la sociedad civil, todos ellos movilizados en torno a un mayor escrutinio ético de la actividad empresarial. Esta pluralidad de fuentes de presión lleva a que las compañías necesiten una arquitectura sólida para su información no financiera. No basta con reportar, hay que reportar bien.
Uno de los conceptos más reiterados por la ponente fue el de “doble materialidad”, que considera tanto los impactos que la empresa genera sobre el entorno (materialidad de impacto), como aquellos riesgos u oportunidades del entorno que pueden afectar su valor financiero (materialidad financiera). Esta doble mirada permite identificar con mayor precisión qué asuntos son prioritarios, qué datos deben incorporarse al informe y qué decisiones pueden tomarse con base en ellos. Varela ilustró cómo este enfoque está en el centro del diseño de los ESRS, en los que se articulan normas transversales, temáticas y sectoriales, organizadas en áreas como gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y desempeño.
Claves
El análisis de materialidad se plantea como una herramienta estratégica. Esta permite detectar temas críticos, anticipar problemas y alinear la estrategia de sostenibilidad con las expectativas de los grupos de interés. Para ello, es clave trabajar con criterios que permitan evaluar la gravedad, extensión o irreversibilidad de los impactos, así como su probabilidad de ocurrencia. Pero también es necesario aceptar que, en muchos casos, no existen metodologías unificadas o fuentes primarias completas, lo que obliga a realizar estimaciones que, sin dejar de ser válidas, deben manejarse con cautela y transparencia.
Hacia el final de su intervención, Belén Varela retomó el valor práctico de todos estos conceptos, insistiendo en que el reporte no debe entenderse como una carga administrativa, sino como una herramienta de gestión. Si se utiliza con rigor, puede reforzar la resiliencia organizacional, mejorar la toma de decisiones, abrir nuevas oportunidades de negocio e incluso fortalecer la cultura interna. En su opinión, el verdadero potencial de la información no financiera radica en su capacidad para conectar el propósito corporativo con las demandas del entorno, haciendo de la sostenibilidad no solo una obligación, sino un motor de valor.
Así, esta sesión no solo ofreció un repaso técnico por los marcos vigentes, sino también una mirada crítica y práctica sobre su implementación. Las personas asistentes pudieron dimensionar tanto la complejidad como la relevancia creciente de la información no financiera en el ecosistema empresarial actual.
Juan José Sánchez
Comunicador y alumno de la decimocuarta edición del Curso de Experto en Sostenibilidad e Innovación Social

