Amparo Alonso: “AESIA trabajará para garantizar que el uso de IA no solo sea ético, sino que también contribuya a la protección del medio ambiente.”
Catedrática de Universidad en el área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial.
"IA Verde: Integrando Sostenibilidad en la Inteligencia Artificial"
Amparo Alonso Betanzos es Catedrática de Universidad en el área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, en la Universidade da Coruña (UDC)

IA Verde
Amparo Alonso Betanzos inició su presentación centrada en los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial, desde una perspectiva de sostenibilidad. Abordó las múltiples implicaciones que esta tecnología genera más allá de sus promesas de eficiencia y automatización. La exposición no solo introdujo fundamentos técnicos esenciales para entender el funcionamiento de la IA, sino que también permitió explorar sus impactos ambientales, éticos y sociales en un contexto global cada vez más exigente.
Amparo Alonso planteó desde el inicio una mirada crítica al estado actual del desarrollo algorítmico, remarcando cómo la IA, lejos de ser una entidad abstracta o neutral, está profundamente anclada en decisiones humanas que afectan directamente la sostenibilidad. A partir de esta premisa, estructuró su intervención en torno a conceptos clave como el modelo matemático, el algoritmo de entrenamiento y los datos de entrada, elementos que conforman la arquitectura del aprendizaje automático. En este marco, la IA se revela como un sistema que necesita recursos intensivos, desde energéticos hasta informáticos, y cuya eficiencia no debe darse por supuesta. Precisamente, fue en este punto donde la ponente invitó a reflexionar sobre la dimensión ambiental de la inteligencia artificial, un aspecto aún poco tratado en muchos foros de decisión tecnológica.
Frugalidad, eficiencia y equidad: desafíos del diseño algorítmico
Uno de los ejes más relevantes de la sesión fue la necesidad de repensar el diseño de los modelos de IA para que sean, además de potentes, frugales. A través del concepto de Frugal AI, Amparo Alonso subrayó la importancia de desarrollar sistemas que puedan operar con recursos limitados, haciendo énfasis en principios como la simplicidad, la eficiencia energética y la democratización del acceso tecnológico. Lejos de tratarse de una opción marginal, esta aproximación se presenta como una respuesta necesaria ante las desigualdades globales en capacidades digitales y ante los costes ambientales del entrenamiento de modelos cada vez más grandes y opacos.
La intervención dejó claro que, avanzar hacia una inteligencia artificial más sostenible exige transformaciones metodológicas profundas. Esto implica, por ejemplo, trabajar con menos datos o utilizar estrategias de aprendizaje más eficientes, como el aprendizaje por transferencia, el aprendizaje activo o el aprendizaje federado. Estas técnicas no solo reducen el consumo energético, sino que también abren la puerta a desarrollos más éticos al minimizar el riesgo de sesgos, respetar la privacidad de los usuarios y favorecer el control distribuido sobre los procesos de decisión automatizada. De esta forma, la IA sostenible no se define únicamente por su menor impacto ecológico, sino también por su capacidad de adaptarse a contextos diversos sin reproducir estructuras de exclusión o vigilancia.
Transparencia, regulación y compromiso institucional
Otro de los aportes clave de la sesión estuvo en la reflexión sobre el papel de las instituciones públicas y académicas en la construcción de un ecosistema de IA responsable. Amparo Alonso hizo referencia al papel de AESIA, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, en el impulso de una IA más segura, ética y sostenible. Su labor apunta a garantizar mecanismos de transparencia y a exigir que el análisis de sostenibilidad forme parte del diseño y desarrollo algorítmico desde las fases más tempranas del proceso. Esta intención normativa busca prevenir abusos, y promover una visión proactiva que sitúe el interés público por encima de la rentabilidad o la eficiencia mal entendida.
En línea con esta perspectiva, la ponente presentó el trabajo de la Cátedra de Algoritmos Verdes, una iniciativa que articula distintas líneas de investigación orientadas tanto a la eficiencia energética como a la robótica sostenible, sin dejar de lado las implicaciones éticas, sociales y económicas que acompañan al uso de estas tecnologías. A través de este enfoque, se hace evidente que la IA no puede continuar desarrollándose como un campo aislado, sino que debe integrarse plenamente en el debate sobre sostenibilidad, justicia digital y transición ecológica. En este sentido, la propuesta de Amparo Alonso fue también una llamada a la corresponsabilidad “las decisiones algorítmicas que tomamos hoy definirán no solo los modelos de negocio del futuro, sino también la huella ecológica y social que dejaremos”, apuntó.
Claves
La sesión dejó al alumnado ante una pregunta crucial: ¿es posible una IA al servicio de la sostenibilidad, o estamos construyendo una inteligencia artificial que profundiza los problemas que dice venir a resolver? Amparo Alonso ofreció algunas claves para orientar esta respuesta, apelando tanto a la urgencia climática como a la necesidad de mayor transparencia, regulaciones firmes y diseño ético. Desde su mirada experta, la inteligencia artificial no debe asumirse como un fin en sí mismo, sino como una herramienta que, bien diseñada y gestionada, puede contribuir significativamente a los objetivos de desarrollo sostenible. No obstante, para ello es imprescindible mantener una vigilancia crítica sobre sus efectos y asegurar que su despliegue no se convierta en una nueva fuente de desigualdad o deterioro ambiental.
Juan José Sánchez
Comunicador y alumno de la decimocuarta edición del Curso de Experto en Sostenibilidad e Innovación Social

