Bernardo García Izquierdo: “La medición no es un fin en sí mismo”

Fundador de la Asociación Española para la medición del impacto social (ESIMPACT), formador en medición de impacto, y consultor senior internacional.
"Taller sobre medición y gestión del impacto social"

Asociado (Practitioner) Nivel 1 en Valor Social por Social Value International, además de miembro de la Junta Directiva y fundador de la Asociación Española para la Medición del Impacto Social (ESIMPACT), Bernardo García Izquierdo ha desempeñado un papel clave en la promoción de la medición del impacto social. Su experiencia incluye gestión como Director General de la Fundación Anesvad entre 2008 y 2017, así como su actual labor como formador y consultor senior internacional en medición de impacto.

Medición y gestión del impacto social

La sesión tuvo como objetivo comprender cómo se define un sistema de medición de impacto, cuáles son sus componentes y qué claves permiten que este proceso contribuya efectivamente a mejorar el impacto social y ambiental de una organización. Para ello, Bernardo García Izquierdo estructuró el taller en dos partes: una exposición teórica y un ejercicio práctico que permitió a los participantes aplicar una metodología de reflexión estratégica.

Elementos clave y conceptos para iniciar una medición de impacto

Según García Izquierdo, para abordar la medición del impacto, es imprescindible plantear preguntas fundamentales: ¿Cómo influye la actividad de la organización en el bienestar de las personas y en la sostenibilidad ambiental? ¿Favorece la cohesión social e impulsa innovaciones en otros actores?

La medición de impacto no solo debe reflejar el cambio positivo generado, sino también establecer una metodología clara para llevarla a cabo.

El docente aclaró que el impacto social se define por cambios materiales, sustanciales y evidenciables en la calidad de vida de las personas o en el medio ambiente, ya sean intencionados o no. Sin embargo, es fundamental tomar en cuenta que estos cambios deben ser sostenibles en el tiempo y responder a una transformación real en la sociedad.

Así, según el Oxford Impact Measurement Project, la medición del impacto social debe trascender el mero ejercicio técnico y convertirse en una herramienta estratégica para la toma de decisiones. En este sentido, es fundamental incorporar diversas perspectivas de los grupos de interés para maximizar el impacto.

Por otro lado, el Impact Management Programme define la gestión del impacto social como el uso de datos para comprender, modificar y mejorar proyectos o servicios. Para García Izquierdo, una gestión efectiva del impacto permite optimizar recursos, identificar lo que funciona y fomentar una cultura organizacional basada en el aprendizaje continuo.

Según el experto, antes de iniciar la medición, es fundamental definir qué se quiere medir, por qué y para qué se utilizarán los resultados. Solo con esta claridad se puede garantizar que la información obtenida sea valiosa y útil para la organización.

Con este enfoque, la sesión avanzó hacia un ejercicio práctico basado en el análisis de un caso empresarial con impacto social también conocido dentro del ciclo de conferencias “En código abierto” de la Cátedra.

La teoría del cambio y el sistema de indicadores de impacto

 En el marco de los trabajos en grupo, los participantes pudieron profundizar en la teoría del cambio, una herramienta estratégica que permite estructurar el camino hacia los objetivos deseados. Partiendo de la misión de la organización, y la búsqueda de respuesta ante preguntas clave: ¿Qué problema se quiere abordar? ¿Qué soluciones se plantean? ¿Quién experimenta cambios como resultado? ¿Cómo se medirán estos cambios y qué decisiones se tomarán en función de los datos obtenidos?

El sistema de indicadores debe permitir la identificación y medición de los efectos generados, proporcionando información clave para mejorar la contribución de la organización. Para ello, es esencial reconocer los distintos tipos de efectos e impactos, los cuales pueden incluir cambios en conocimientos, habilidades, actitudes, comportamientos o cumplimiento de metas.

Para seleccionar los indicadores adecuados, Bernardo García Izquierdo sugirió que estos deben alinearse con la misión organizacional, ser claros, comparables y cumplir con criterios SMART. Asimismo, aunque establecer una línea base es recomendable, advirtió sobre la dificultad de definir grupos de control y cómo esto puede representar un desafío.

 Claves

 La recolección de datos es esencial para determinar quiénes se benefician de la intervención y en qué medida se ha generado valor. Por ello, se recomienda combinar metodologías cuantitativas y cualitativas para fortalecer la credibilidad de los resultados.

Finalmente, el especialista cerró su taller subrayando la importancia de involucrar a los grupos de interés en todas las fases del proceso, desde el diseño hasta la difusión de los hallazgos (un aspecto reiteradamente olvidado en las intervenciones). De esta manera, la medición no solo se convierte en un mecanismo de análisis, sino también en una herramienta participativa que genera impacto en sí misma.

Juan José Sánchez
Comunicador y alumno de la decimocuarta edición del Curso de Experto en Sostenibilidad e Innovación Social